Cada Domingo de Resurrección, los niños esperan con entusiasmo la llegada del conejito de Pascua y la tradicional búsqueda de huevitos de chocolate. Este dulce, que encanta tanto a grandes como a chicos, puede disfrutarse sin culpa si se consume con moderación y dentro de una alimentación equilibrada que incluya todos los grupos de alimentos.
¿Qué dicen los especialistas?
La nutricionista pediátrica de Clínica Universidad de los Andes, Bárbara Castillo, explica que “el chocolate no debe prohibirse, pero sí es importante cuidar las porciones, ya que su alto contenido de azúcar y grasas saturadas no es recomendable, y además si se consume en exceso en un corto periodo de tiempo puede generar malestar abdominal”.
Según la nutricionista, un huevito puede aportar entre 25 y 60 calorías, dependiendo de su tamaño y marca, lo que equivale a 2 a 5 cucharaditas de azúcar. La cantidad recomendada de azúcar depende de la edad y del estado nutricional del niño, y no debe superar el 5% de sus requerimientos.
Lo más probable es que los chocolates tengan una baja cantidad de cacao, dado que la mayoría de los disponibles comercialmente están enfocados al público infantil y son a base de leche, tienen baja proporción de cacao y son endulzados con azúcar. Por lo que se deben preferir huevos de chocolate no macizos o huecos, que no contengan relleno y con el mayor contenido de cacao, sobre un 65%.
¿Qué consejos entregan los expertos?
Estos son los seis consejos que Bárbara Castillo da para disfrutar los huevitos sanamente en familia
- Evitar etiquetas negativas: no referirse al chocolate como un “alimento malo”, ya que puede generar una relación poco saludable con la comida.
- No usarlo como moneda de cambio: asociarlo con premios o castigos puede distorsionar su valor.
- Acompañarlo con otros alimentos: combinar los huevitos con frutas o lácteos ayuda a equilibrar la ingesta y no darle una importancia excesiva al dulce.
- Algún adulto se encargue de la entrega de los huevitos: para los más pequeños a fin de controlar la cantidad diaria.
- Enseñarles a comer disfrutando: el que coman lento, sientan el sabor y ayudarlos a reconocer cómo toleran este alimento”.
- Guardar huevitos y asegurar que pueden comer al día siguiente: se les puede mandar de colación durante la semana, compartirlo en la sala o que algunos sean de postre.
Más allá del consumo, la nutricionista invita a recordar el verdadero sentido de la Pascua: “esta es una oportunidad para compartir, conversar y reforzar valores familiares. Los huevitos son parte de la celebración, pero no su centro”.






