- La importancia de la medicina preventiva y el control periódico para detectar enfermedades a tiempo es fundamental para mejorar la calidad de vida de las mujeres.
En el marco del Día Internacional de la Mujer, es importante reflexionar sobre un aspecto esencial del bienestar femenino: la prevención. Enfrentar los cambios hormonales y físicos propios de cada etapa de la vida requiere un seguimiento médico oportuno, capaz de anticiparse a las enfermedades y favorecer tratamientos más efectivos.
“La mejor inversión en salud es tener controles preventivos regulares para detectar patologías en etapas tempranas y poder tratarlas oportunamente. Esto permite evitar eventos como infartos, ataques cerebrovasculares o complicaciones derivadas de la diabetes, además de diagnosticar algunos cánceres cuando aún son curables”, explica la Dra. Luz Martínez, jefa de la Unidad de Medicina Preventiva de Clínica Universidad de los Andes.
A continuación, la especialista detalla los siete exámenes preventivos más relevantes para el cuidado integral de la salud femenina:
- Control ginecológico anual y examen pélvico: Desde la adolescencia o el inicio de la vida sexual, estos controles permiten detectar alteraciones menstruales, endometriosis, miomas uterinos y enfermedades de transmisión sexual, muchas veces asintomáticas. Eso sí, no todas requieren examen pélvico.
- Papanicolau (PAP) y/o PCR para virus papiloma humano (VPH): El PAP identifica lesiones precancerosas y cáncer cervicouterino, se recomienda desde los 25 años. El examen PCR para VPH es más específico y se aconseja cada tres (a veces, cada cinco) años en mujeres mayores de 30.
- Mamografía: Es el examen más eficaz para la detección precoz del cáncer de mama. Se sugiere realizarla anualmente desde los 40 años, o antes si existen antecedentes familiares directos.
- Exámenes de sangre: Con un chequeo anual que incluya perfil bioquímico, lipídico y hormona TSH es posible detectar alteraciones metabólicas y enfermedades tiroideas a tiempo.
- Ecografía abdominal: Evalúa órganos como hígado, vesícula y riñones, detectando patologías frecuentes como cálculos o alteraciones abdominales que requieren tratamiento.
- Prevención del cáncer colorrectal: Se recomienda una colonoscopía desde los 50 años o un test de sangre oculta en deposiciones desde los 40. En caso de antecedentes familiares, puede adelantarse.
- Densitometría ósea: Indicada desde los 65 años, evalúa la densidad mineral ósea y previene la osteoporosis, común tras la menopausia.
“Realizar estos controles de manera periódica, junto con mantener hábitos saludables como una alimentación equilibrada, actividad física regular y manejo del estrés, permite prevenir múltiples enfermedades y acceder a tratamientos oportunos, favoreciendo una mejor calidad de vida en todas las etapas de la mujer”, concluye la especialista.






